miércoles, 27 de octubre de 2010

Vino Argentino bebida nacional


El próximo 1 de noviembre, la Presidencia de la Nación declarará al Vino Bebida Nacional, este gran logro para toda la vitivinicultura argentina es resultado de muchas gestiones, del Fondo Vitivínicola Mendoza y de la Corporación Vitivinícola Argentina, realizadas en el ámbito del Instituto Nacional de Vitivinicultura y Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

El decreto, que se está elaborando expresa la trayectoria de la Vitivinicultura Argentina con más de cinco siglos de historia, integrando la tradición de los inmigrantes europeos y los saberes de los pueblos originarios y dando origen a la vitivinicultura más importante de América del Sur.


También expresa las óptimas condiciones climáticas y de suelo. La Vitivinicultura Argentina manifiesta un acelerado y sostenido desarrollo, mejorando sus estándares cualitativos tanto en el sector primario como en el industrial, dando lugar a una actividad económica crecientemente sustentable, respetuosa del medio ambiente y de gran importancia social y económica para todas las provincias productoras.


A partir de la década del ‘90 se inició un proceso de reconversión con la implantación de variedades de alta calidad enológica, tales como Malbec, Bonarda, Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot, Tempranillo, Chardonnay y Sauvignon Blanc, entre otras, generando materia prima adecuada para la elaboración de vinos de gran calidad; proceso de reconversión en viñedos que ha sido acompañado por la incorporación de tecnología en las etapas de producción, elaboración y comercialización, de la mano de recurso humano calificado; y que, en todos los casos ha contado con una fuerte apuesta a la industria nacional y a la mano de obra calificada local. Dichos procesos de reconversión primaria y tecnológica ha integrado a la actividad a una mayor cantidad de pequeños y medianos productores, permitiendo que la vitivinicultura argentina se caracterice por ser un modelo de convivencia entre productores de diversas escalas, donde la búsqueda de la viabilidad económica de todos estos actores es un factor de fortaleza y diferenciación ante otras vitiviniculturas altamente concentradas.

El vino es un producto alimenticio de consumo masivo que, por sus cualidades nutricionales comprobadas, integra la canasta básica familiar de diferentes grupos sociales, culturales y económicos del país. El auge de la vitivinicultura en Argentina es un factor determinante en el desarrollo de las provincias productoras de vino lo que ha generado actividades relacionadas que inciden en las economías regionales, como el turismo (y dentro de éste constituyéndose más específicamente el circuito denominado “Enoturismo”), la gastronomía, la hotelería, la metalmecánica, la generación de otras industrias conexas y actividades de servicios, dando lugar a un cluster competitivo y dinámico.

Fuente: INV

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